OBSIDIAN KINGDOM. A YEAR WITH NO SUMMER.

La verdad es que este disco empieza mu malamente ya con su título y su primer tema porque eso de que este año nos quedamos sin verano…. Me da que no se han acercado a la profecía ni por asomo. Han acertado menos que yo cuando pretenden en mi curro que participe en una porra de la eurocopa. Al menos éste no va a ser el verano en el que nos encontremos de repente tiny bits of frost blanketing the ground. Porque Lorenzo este junio está apretando que da gusto y nevar, lo que se dice nevar… No lo veo yo. Yestoesasí.

Qué nombre más fino se gastan estos chicos ¿no?: el reino de la obsidiana. Ya solo por eso, me han realmente conquistado como al embajador de los ferreroroché. A pesar de que su música rebosa rollo futurista de serie distópica por todos sus poros, su nombre nos lleva más (al menos a esta vuestra rubia descerebrá) al mismo corazón de las selvas de Brasil. Pero que no os engañen estas mal intencionadas apariencias. Las atmósferas a las que nos transportan con este su segundo trabajo más bien pertenecen a mundos espejo altamente gibsonianos donde poco queda del frondoso Amazonas.

You know, I was walking down the city the other day. It was SO quiet. You could hear the sound of a window being smashed. Qué cague ¿no? con ese organico tan apocalíptico. Prefiero no entender lo que dicen sus letras y centrarme en su musicalidad.

Y en ese apartado, lo que no me termina de convencer de OBSIDIAN KINGDOM es que a mí me gustan las baterías, digamos, más orgánicas. Nosésimexplico. Soy más de un tuntuntún que del tatatá. Y en todo este trabajo al menos, hay mucho tatatá. Nada que ver con Gavin Harrison. Pero claro, es que entonces serían los p*tos Porcupine Tree y no se trata de eso. Por su parte a Rider G Omega (el cantante con inquietantes tirantes) le han llegado a decir que a veces su voz recuerda a un Phil Collins borracho. Creo que debo añadir que en su versión más gritona. Y con más pelo. ¿La prueba palpable? El apabullante Darkness, ese tema en el que entras en bucle con one day the skies will die white. Y sin necesidad de drogaína. Sublime.

Y como sé que no me lee ni kristgod voy a hacer un medio spoiler -total, no se va a enterar ni el tato-: si esperas al minuto 10 de Away/Absent (otra de mis preferidas), el del CD al menos, hay sorpresa a lo bossa nova style. Y hasta ahí puedo leer.

Este disco es un preciosor. Y si eres de los sibaritas: pídete el vinilo esmeralda. Es una verdadera y singular ALHAJA -¿a que ahora entiendes mejor la tontuna que encierra el nombre de este mi rubiblog ?-. Pero como seguro que buscáis comentarios de calidad aquí os dejo los de alguien que, aunque no lo creáis, los han definido mejor que yo: A spiked cocktail of city spleen, conspiranoia and personal trauma; blue like the stagnant water in the pool of a marooned holiday resort and heavy like the silence after the next radiant apocalypse.

En definitiva: arrepentíos todos, el fin está cerca. Al menos el de este verano.

 

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