LEFTOVER LIGHTS. UNIVERSE

 

 

En un principio, estas historias tipo “dame la pasta que luego ya sieso” me echaban un poco patrás porque fui comprobando que hacían uso de él grupos que se podían permitir el “lujo” de tener programada en su agenda un concierto en la Riviera. Pero con LEFTOVER LIGHTS  no lo dudé. Ya les había escuchado un par de veces con su anterior trabajo “Turning the lights on” y la voz de su entonces cantante Carlos Bricio me dio desde el principio en toel funky. Y tras haber vivido todo el proceso, desde que introduje los números de mi tarjeta de crédito en  la plataforma VERKAMI quiero proclamar a los cuatro vientos que me alegro infinitamente de haber podido vivir esta experiencia. Porque de eso se trata el micromecenazgo, de creerte que has formado parte, aunque sea mínimamente, de un proyecto creativo del que te sientes muy orgulloso. Es una novedosa forma de promoción que además te hace querer la música todavía más y conocer y comprender el complicado proceso de la creación musical y su posterior difusión. Sabes lo que cuesta en dinero y en tiempo y ser testigo en primicia del resultado, realmente emociona.

No solo lo digo yo, si no también SantoGoogleBendito: “Ese apoyo, aunque se presente como desinteresado, pues el que lo otorga no exige a sus beneficiarios ningún tipo de devolución o réditos económicos a corto plazo; sí que proporciona una remuneración de carácter íntimo (el placer estético, moral o intelectual, o la satisfacción de la vanidad), además de una operación de relaciones públicas que puede llegar a ser muy útil, por cuanto justifica su posición social y mejora su reputación”.

Y por eso, ver ahí mi nombre, entre los créditos de un disco tan especial… Snif. Esperad que me voy a recoger las bragas que se me han caído. Pero no os hagáis ilusiones. Los malos ya se han dado cuenta de que aquí hay negocio y competencia y ya están empezando a quererlo regular. Y ya le pondrán todas las pegas para que al final volvamos al redil de los sistemas de financiación tradicionales. Así que daos prisa, posibles futuros mecenados antes de que nos llegue una Directiva de la UE sobre crowdfunding. Avisaos quedáis.

UNIVERSE, al que ya siento que pertenezco y que es también mi “universe”, comienza a guitarrazo limpio con su instrumental Need to belong.

Es un disco conceptual al uso donde el hilo conductor lo encontramos en las distintas fases por las que pasamos en nuestras relaciones de pareja: las mariposas en el estómago (Universe), el ciego embeleso (My addiction), la cresta de la ola (High Tide), la asfixia de las mariposas por añusgamiento (Against), la inercia (Inertia), la cornamenta (Losing control) y, finalmente, el ypegalavuelta (How can I say).

Muy fácil de esquematizar todo lo que da de sí una relación, sea peligrosa o no, pero muy difícil de justificar el por qué nos metemos en esta rueda una y otra vez sin solución de continuidad (mencanta esta expresión). Pero ¿qué sería de nuestra triste existencia sin la pasión? ¿y sin los celos, esas punzadas que nos da el corazón cuando vemos peligrar la correspondencia de nuestros apasionados sentimientos? ¿o la desidia que te entra cuando te despiertas en una relación en la que no sabes en qué momento se volvió triste?. Pero me voy a quedar con una fase especial de los enamoramientos (Javier Marías, Ireallyloveyou): la infidelidad. ¿Es traición? ¿o es cierto que, como bien decía el llorado García Márquez, nuestro corazón tiene más cuartos que un hotel de putas? Pues el mío, musicalmente hablando es, como el de la Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont, de los segundos. Y cada banda que descubro en el camino y que me apasiona, encuentra un espacio donde cohabitar con las preexistentes. Y LEFTOVER LIGHTS, sobre todo por su actitud, se hicieron un huequito en este mi muy promiscuo y díscolo corazón musical.

Pero del disco me quedo especialmente con Inertia porque me resulta muy tierna en su rollo guitarrica rinkirinki y además en su día alguien me dejó por no saber si estaba conmigo porque me quería o por inercia y mejor así ¿que no? (ay, coñe, pero si tengo corazoncico). Luego también me mola milomás Losing control que, además de recordarme a uno de mis Davides del alma, representa muy bien la historia de mi vida:

I don´t wanna lose control, honey,

I don´t wanna lose controoooooooool.

Pero al final ¿cómo se llama la canción? Pues eso, que el descontrol no es opcional, honey.

De ellos ha dicho Roland Shepherd -que para  los ignorantes, ha producido a grandes bandas de la escena moderna del post grunge- que no escuchaba un grupo tan prometedor desde Holy Mother of God (virgendelamorhermoso) y que le recordaban a los Kings of Leon -pero sabiendo leer y escribir y sin tomarse tan en serio lo de Dios-.

Y termino reproduciendo íntegramente cómo se ven a ellos mismos, como se definen, el porqué de su su nombre, algo cuya lectura fue el empujón final que me llevó directica a  su Verkami:

“No estamos muy seguros de si el dato será cierto, pero dicen que cada 5 segundos nace una nueva banda de Rock en el mundo.

Se ilumina una luz. Se rompe el silencio. Hoy, ahora mismo, mientras que lees estas líneas, nos gustaría presentarnos diciendo exactamente lo mismo.

Pero sería mentira.

Porque las cosas no están siempre apagadas o encendidas. No todo es blanco o negro.

De hecho, las luces cuando se apagan dejan un destello fugaz.

Un ruido residual que también hacen los instrumentos.

Siempre que primero hayas encendido una luz; siempre que antes hayas tocado un instrumento. Lo que ves y lo que escuchas entonces son las sobras.

Los restos. Lo que queda de lo que hubo antes.

Porque el que tuvo retuvo. Y nosotros, individualmente, retuvimos lo nuestro.

Nuestras luces se iluminaron hace mucho tiempo, ya llevamos muchos años rompiendo el silencio.

Nosotros hoy celebramos que aunque nos quedamos en el aire nunca nos apagamos. Que seguimos iluminando tenuemente.

Porque eso es lo que somos y eso es lo que refleja nuestro nombre. Somos esa luz que no se apagó, y gracias a que no se apagó puedes capturarla en una fotografía. Esa nota que todavía se cuela en la grabación.

Empezamos a oír los ruidos de fondo que se escuchan cuando vas a salir a tocar en directo. Porque en nada nos iluminamos de nuevo.

Buenas noches –nombre de vuestra ciudad- somos los LEFTOVER LIGHTS“.

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